La humanidad en su proceso evolutivo ha manifestado grandes transformaciones en muchos aspectos desde los primeros seres pensantes con sus herramientas simples hasta la vida contemporánea con su tecnología.
Cuando los seres humanos comienzan a utilizar el lenguaje, se pudo acumular en la memoria el conocimiento social adquirido y así preservarlo y transmitirlo a las nuevas generaciones.
Antes del lenguaje, la enseñanza y aprendizaje se adquiría como fruto de las actividades cotidianas de la vida diaria mediante la observación y la repetición de los actos de los adultos, muchas veces en forma de juego, que era la manera natural de socialización.
Esto permitió que muchos saberes aprendidos no se olvidaran y pudieran ser enriquecidos o mejorados por otras personas. Así fue posible mejorar la calidad de vida y el ritmo de evolución tecnológica.
A medida que ha ido transcurriendo el tiempo las sociedades han explorado posibilidades de desarrollar muchas actividades propias a través de la sociedad de la información y sociedad del conocimiento.
La información es y siempre ha sido una pieza fundamental para generar conocimiento y transformar las actividades económicas, políticas, culturales y educativas de la sociedad.
Si bien, en épocas pasadas el acceso a la información era muy limitado y estaba circunscrito a espacios y personas privilegiadas, hoy en día, contamos con herramientas tecnológicas que permiten publicar, almacenar, actualizar y distribuir información de manera instantánea y prácticamente en, desde y hacia cualquier parte del mundo. Un ejemplo de esto lo podemos ver en la transmisión de acontecimientos como los juegos olímpicos, el mundial de fútbol o la posesión de un presidente, aunque esto suceda a miles de kilómetros de distancia se pueden apreciar de manera inmediata.
Es ahora cuando la educación se debe apropiar de la sociedad del conocimiento y la sociedad de la información para fortalecer el proceso de enseñanza aprendizaje y hacer de éste un acto significativo en nuestros entornos sociales. Las nuevas tecnologías cuentan con un potencial enorme para enriquecer los entornos escolares, sin embargo, no es suficiente usar con entusiasmo las tecnologías; cada una de ellas requiere de nuevas competencias y habilidades que conllevarán a comprender, implementar y asumir cambios e implicaciones en la cultura y en la escuela.
Si vemos nuestro sistema educativo, podemos apreciar que todavía nos encontramos con aulas iguales a las de hace más de 100 años, con el mismo pizarrón y la misma tiza. Con libros (en el mejor de los casos) y algún docente “revolucionario” trabaja con videos. Menor es todavía la cantidad de docentes que hace uso de las computadoras e Internet; es más, la enseñanza de informática y computación se confunden y se cae en el error de pensar que es en la materia de Computación en donde se deben aprender a usar el ratón, a escribir una carta en el Word, a hacer un dibujito en el Paint y, si el profesor exige mucho, realizar algunas hojas contables en el Excel. Son muy pocas las experiencias didácticas en donde el docente no enseña el procesador de texto, sino que enseña a procesar textos (gran diferencia). Una cosa es enseñar a utilizar programas (que caducan en poco tiempo y su utilización se hace automática) y otra muy diferente es utilizarlos para aprender a pensar. El que aprende a pensar podrá resolver problemas y utilizar las nuevas tecnologías para la creación.
A partir de ahora la institución escolar no tiene forma de escapar a los cambios actuales. La tecnología está invadiendo hasta la vida íntima de todas las personas, en forma directa o indirecta, independientemente de su condición social. La escuela no podrá seguir adelante de la forma tradicional.
No podemos ser ajenos a los avances tecnológicos, éstos nos facilitan el quehacer diario. La educación debe apropiarse de dichos avances y ponerlos al servicio de los docentes, estudiantes y demás miembros de la Comunidad en sus procesos educativos. De ahí la importancia de las Tic´s en la educación.
Si las nuevas tecnologías crean nuevos lenguajes y formas de representación, y permiten crear nuevos escenarios de aprendizaje, las instituciones educativas tienen que conocer y utilizar estos nuevos lenguajes y formas de comunicación.
Estos cambios educativos traen transformaciones en los roles de profesores, alumnos y demás personal de las escuelas.
Los alumnos deben tener un papel mucho más activo que el actual; son ellos los que tienen que ser protagonistas de su formación en un ambiente muy rico en información. Los docentes al igual que los estudiantes, estamos llamados a ser protagonistas y líderes en estos cambios y una herramienta muy importante es la apropiación de estas tecnologías para guiar, proponer y brindar herramientas y formas de aprender a utilizar, seleccionar, clasificar, analizar y procesar la información para que pueda convertirse en conocimiento. Para ello es necesario que se tengan en cuenta los contenidos a aprender y destrezas a adquirir; es una tarea enorme ya que debemos, ante todo, enseñar que las tecnologías son sólo herramientas-recursos-fuente para ayudarnos en nuestra tarea diaria y no la panacea de la felicidad; debemos tomar conciencia que lo importante es el ser humano y lo que él haga y sienta.





